Año 13 Número 256


  



1 de agosto 2009





 


Cacao en distintos tiempos (I)





 





Desde 1997, cuando empezó su proyecto Pittier: parque, hombre y cacao, Fundación Tierra Viva ha estad o ligada al cacao, a sus productores y productoras, a los procesos de certificación orgánica, de aplicación de prácticas agroecológicas y de apoyo al sector microempresarial.





En el día de hoy cuando nuestros proyectos socio ambientales en torno al cacao abarcan sectores de los estados Aragua y Carabobo, hemos decidido dedicar varios números del Boletín Ambiente en letras a este rubro que históricamente ha tenido importancia para el país y en torno al cual están sucediendo en la actualidad decisiones y avances muy significativos.





 





Carabobo: Un espacio que se puebla alrededor del cacao





Durante la colonia, las ciudades y poblaciones que hoy conforman el estado Carabobo, tuvieron en general un desarrollo muy lento. Borburata, por ejemplo, desapareció a menos de veinte años de fundada y después se habilitó ocasionalmente como puerto, con población flotante o transitoria. La misma Valencia tenía “apenas unas 20 personas blancas” entre 1600 y 1607, según el reporte levantado por Diego de Villanueva, citado por el historiador Arellano Moreno.





El informe dice además, que de esos 20 vecinos, siete u ocho eran encomenderos y tenían bajo su explotación a 300 indios, que trabajaban en sementeras de maíz, trapiches de azúcar, pequeños hatos de ganado, caza de venados y algo de pesca. La economía del Carabobo de entonces empezó a fortalecerse cuando el cultivo del cacao comenzó a generalizarse. Al amparo de este cultivo, los pueblos de la costa surgieron y se consolidaron a partir de 1700, cuando terratenientes de Valencia y Caracas empezaron a fundar haciendas de cacao con la ayuda de los indios de las encomiendas y la explotación de los esclavos.





Así surgieron, no sólo en Carabobo, sino en toda la zona productora (Costa Centro-Norte, Sur del Lago de Maracaibo y parte de los Andes, Cumaná, Lara, Falcón, Miranda y Aragua)  los “grandes cacaos”, una clase mercantil y agricultora pudiente que impulsó la economía venezolana hasta que los sucesos independentistas y otros dos productos; primero el café y luego el petróleo, irrumpieron en la escena para desplazar al cacao de su sitial de honor.





Los Grandes Cacaos y la Compañía Guipuzcoana





El cacao venezolano tuvo su mayor auge a mediados del siglo XVII, cuando nuestro país lideró el comercio mundial del rubro. A partir de ese momento, comenzó un inusitado auge de la producción cacaotera y de su comercialización, hecho que trajo como consecuencia la venta clandestina en puertos ilegales e improvisados, lo que ocasionó muchos problemas para las autoridades de la provincia de Venezuela.





Para remediar esta situación el Rey Felipe V contrató una compañía privada, llamada Compañía Guipuzcoana, con la firme intención de controlar el comercio ilícito de productos además de regular y asegurar el envío de frutos a España, aumentando los embarques de cacao y tabaco hacia la Península.





El férreo control que la Guipuzcoana impuso sobre los precios, hizo menos rentable para los “Grandes Cacaos” venezolanos la producción y comercialización de su rubro. Esto comenzó a crear conflictos que condujeron incluso a alzamientos violentos, siendo el más importante el  conocido como Insurrección de Juan Francisco de León (1749-1751), a partir de la cual la Compañía empieza a perder prerrogativas, hasta su completa disolución, decretada por el Rey en Marzo de 1785.





El cacao y la Guerra de la Independencia





Luego de la disolución de la Compañía Guipuzcoana, el café comenzó a ascender lentamente como rubro de exportación, hasta equipararse con el cacao en 1810. Los sucesos políticos siguientes, que condujeron a la Guerra de la Independencia, afectaron el comercio del cacao, que perdió el mercado de España y otros de Europa. Si bien su comercialización no cesó del todo durante el conflicto bélico, el descenso general en la economía venezolana hizo que se abandonaran muchas haciendas productoras de la almendra.  En Carabobo, de 88 plantaciones contabilizadas en 1720, apenas quedaban 19 al final de la guerra (1823).





Para 1830, la grave crisis económica de la postguerra disminuyó el precio de venta del cacao a niveles que lo hacían muy poco rentables, lo que contribuyó al abandono de la producción del rubro. Poco tiempo más tarde, los 5 años de la Guerra Federal Venezolana (1859-1863) hicieron declinar violentamente la agricultura en general, que estaba apenas recuperándose, de hecho una de las consecuencias más nefastas de esta guerra civil fue la destrucción mediante incendios de gran cantidad de tierras dedicadas a la actividad agropecuaria.





 





 





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