Para Aracelis Calderón, una de las innovaciones de la cestería warao vino de una historia de amor: su cuñada en Tucupita —estado Delta Amacuro, al oriente de Venezuela— se sentó en las riberas del Orinoco para reflexionar sobre su matrimonio cuando vio que las costas de la comunidad de Volcán estaban llenas de bora (Eichhornia crassipes). 

La mujer se ensimismó con las flores moradas. «Pero vio que había muchas, y tenían tallos largos», comentó Calderón. «Las agarró, las secó y empezó a tejer muñecos». 

Aracelis Calderón (derecha) comparte su experiencia trabajando en Fundación Tierra Viva con las comunidades waraos del Delta del Orinoco

Para ese entonces las comunidades warao ya manipulaban las fibras de la palma de moriche (Mauritia flexuosa), era un saber ancestral. La fibra de moriche es delgada, blanca y suave como un nylon; pero la fibra de la bora es gruesa, de color parda y áspera como el papel.

«A los meses llegó una persona para comprar los muñecos y le preguntó cómo lo hizo. Mi cuñada ya no se acordaba: tejer con esa fibra fue un momento para relajarse. Pero le dijeron que siguiera experimentando», agregó Aracelis. 

De unos simples muñecos pasaron a sombreros, y de sombreros a sandalias, y de sandalias a establecer una nueva fibra para la cestería warao, un tejido que incorpora una especie vegetal que tapa cuerpos de agua enteros, desbalanceado los ecosistemas acuáticos.

Anécdotas como las de Aracelis fueron parte de las actividades de la feria artesanal «Mujer líder warao», una exposición y venta de arte de las comunidades warao del municipio Pedernales —de Delta Amacuro— que se hizo en las instalaciones del Centro Comercial Líder, en Caracas, el pasado 25 y 26 de abril.

Fundación Tierra Viva trajo 850 piezas de arte hechas por las lideresas de cuatro comunidades del municipio Pedernales: La Culebrita, Morocoto, Waranoko I y Winamorena I. El objetivo del evento era promover los medios de vida de las comunidades indígenas con la compra de cestas, carteras y chinchorros tejidos con moriche, bora y plástico.

Cada venta que se hizo en la feria irá directamente a las artistas que confeccionaron su arte en el municipio Pedernales

Soluciones ancestrales para problemas actuales

Durante el conversatorio «Historia del arte warao y sus desafíos en el siglo XXI», el pasado 25 de abril en la Librería Alejandría, se destacó la importancia de la cestería warao como símbolo de identidad venezolana. 

«Para las mujeres warao, el entorchado de la cestería warao es un símbolo de soberanía estética», recalcó Mariapía Bevilaqua, directora de la ONG Acoana, en el conversatorio.«Sin embargo, no hay un registro claro en la academia del origen de las técnicas del tejido de moriche, así como de muchas nuevas técnicas de tejido», recalcó, insistiendo en la necesidad de preservar el acervo cultural ancestral.

Por su parte, María Auxiliadora Luy, coordinadora de mercadeo de Fundación Tierra Viva, conversó sobre la implementación de fibras sintéticas, como las bolsas plásticas, como una estrategia de reciclaje. También destacó el rescate de tintes naturales, como el uso del tronco del árbol de Carapo (Carapa guianensis), que se ha logrado a través de la investigación – acción de la fundación con las comunidades warao.

«La innovación del uso de fibras plásticas salió de la gran cantidad de bolsas que encallan en las riberas del Delta», destacó Luy. «Luego de un taller con mujeres de varias comunidades, ellas se presentaron a la oficina de Fundación Tierra Viva en Tucupita con sus telares. Allí mostraron unas hebras de moriche y otros hilos que provenían de las bolsas plásticas. En estos telares se hizo un prototipo de bolso de diversos colores: el moriche daba la estructura y las fibras plásticas las envolvían». 

La feria fue un espacio de apoyo para las artesanas warao: cada compra realizada en el evento benefició directamente a las lideresas warao de las comunidades en Pedernales.

«Esta es una estrategia que venimos haciendo en Fundación Tierra Viva desde hace más de 5 años, que ha sido complementada con el asistencia a las lideresas warao para que posean una cuenta bancaria propia y se les enseña sobre mercadeo para lograr una mayor independencia», destacó Alejandro Luy, gerente general de Fundación Tierra Viva durante la proyección del largometraje Dauna. Lo que lleva el río (2015), del autor Mario Crespo, el pasado 26 de abril.

El evento resaltó en la comunidad caraqueña la necesidad de apoyar el talento indígena venezolano como una alternativa estratégica para las empresas y la ciudadanía y como una necesidad para resaltar el acervo cultural y ecológico de Venezuela. 

Con cada pieza que una persona adquiere, lleva consigo una historia y un patrimonio irremplazable.

Sobre la feria artesanal «Mujer líder warao»

La feria formó parte del proyecto «Jo arao. ¡Kokotuka orikuare! Empoderamiento comunitario para el acceso sostenible al agua y el fortalecimiento de medios de vida en comunidades warao del municipio Pedernales, estado Delta Amacuro», una iniciativa de Fundación Tierra Viva, PUI, Cedesex y el cofinanciamiento de la Unión Europea dedicada a fortalecer el desarrollo sostenible en las comunidades indígenas.

El evento tuvo el apoyo de la iniciativa Tiempo Líder (del Centro Comercial Líder de Caracas), Librería Alejandría, Circuito Gran Cine y Acoana.

La asistencia en las actividades complementarias de la feria fue la siguiente: en el conversatorio «Historia del arte warao y sus desafíos en el siglo XXI» participaron 30 mujeres y 18 hombres, mientras que en la proyección del largometraje asistieron 57 mujeres y 18 hombres.

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Fotografías: Fundación Tierra Viva

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