Desde la revalorización de la megadiversidad y el cumplimiento de las leyes ambientales, hasta la necesidad de políticas de Estado de largo plazo que trasciendan la coyuntura política, estos análisis trazan la hoja de ruta para construir una Venezuela verdaderamente sustentable.

Estefani Brito. septiembre 18, 2026. Diario El Nacional

El debate sobre el futuro económico y la reconstrucción de Venezuela exige superar la histórica dependencia del modelo extractivista sin caer en improvisaciones. Afrontar este desafío implica equilibrar la necesidad inmediata de generar riqueza con el deber ineludible de preservar el patrimonio ecológico, un equilibrio que solo es posible a través de un marco de institucionalidad, gobernanza democrática y conocimiento científico.

En las siguientes reflexiones, tres especialistas fundamentales en la materia —Alejandro Luy, Cristina Burelli y Joaquín Benítez— aportan una mirada crítica y propositiva sobre cómo transformar el potencial natural del país en un motor de desarrollo duradero. Desde la revalorización de la megadiversidad y el cumplimiento de las leyes ambientales, hasta la necesidad de políticas de Estado de largo plazo que trasciendan la coyuntura política, estos análisis trazan la hoja de ruta para construir una Venezuela verdaderamente sustentable.

Alejandro Luy: “La biodiversidad es el principal motor que tiene Venezuela para generar desarrollo sustentable”

Para Alejandro Luy, gerente general de la Fundación Tierra Viva, la transición hacia un modelo de desarrollo sustentable debe comenzar por algo fundamental: el respeto a la Constitución, las leyes ambientales y los instrumentos de ordenamiento territorial ya existentes. A su juicio, Venezuela no necesita partir de cero, sino recuperar la capacidad de aplicar las normas que durante décadas fueron diseñadas para proteger el patrimonio natural del país. A ello suma una segunda condición indispensable: que las decisiones sobre el uso de los recursos naturales vuelvan a estar guiadas por criterios técnicos y científicos, dejando de lado la improvisación y las visiones de corto plazo.

Luy considera que el país posee una ventaja competitiva única en el mundo: su extraordinaria diversidad biológica. Por ello, sostiene que el desarrollo económico no debe seguir dependiendo exclusivamente de actividades extractivas como el petróleo o la minería. “La naturaleza no es un obstáculo, es una oportunidad”, afirma. En su opinión, la biodiversidad venezolana representa una base sólida para construir actividades económicas sostenibles vinculadas al turismo, la conservación y el aprovechamiento responsable de los recursos naturales.

Al revisar experiencias exitosas, destaca la creación del sistema nacional de parques durante la etapa democrática como una de las decisiones más importantes en materia ambiental. Venezuela cuenta con más de 40 parques nacionales que protegen una parte significativa de sus ecosistemas y garantizan servicios esenciales para la población. Entre ellos, resalta el papel de estas áreas protegidas en la conservación de las cuencas hidrográficas, recordando que cerca del 80% del agua que abastece a los principales embalses del país proviene de territorios protegidos. Sin embargo, advierte que la creación de parques nacionales, por sí sola, no es suficiente si no está acompañada de presupuesto, guardaparques capacitados, investigación científica y una gestión técnica adecuada.

El especialista también enfatiza la necesidad de recuperar la institucionalidad ambiental y fortalecer sectores históricamente descuidados, como la gestión de residuos sólidos, el tratamiento de aguas residuales y la atención de pasivos ambientales acumulados durante décadas. Considera que cualquier estrategia sostenible debe sustentarse en información científica actualizada, planificación de largo plazo y una presencia efectiva del Estado en el territorio. Asimismo, defiende la participación conjunta de gobiernos, empresas, universidades y comunidades organizadas, señalando que ninguna transformación será posible si cada actor espera que otro asuma toda la responsabilidad.

Como referencia internacional, menciona el caso de Costa Rica en materia de turismo de naturaleza y el crecimiento del aviturismo en Colombia tras los acuerdos de paz. También recuerda que Venezuela fue durante décadas un destino importante para observadores de aves y viajeros especializados, una actividad que podría recuperarse si el país ofrece condiciones de seguridad, infraestructura y conservación adecuadas. “La diversidad biológica es el principal motor que tiene Venezuela para generar un desarrollo sustentable”, concluye.

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